domingo, 19 de agosto de 2012

EL MOMENTO, ARTE DE LA SEDUCCIÓN


Hay que tener una cosa clara. El que no llora no mama.
Yo no tengo ni la más repajolera idea sobre técnicas, trucos o secretos en la atracción de féminas. Nunca las he entendido del todo, y mira que me esfuerzo. De lo que sí sé es de momentos. Los momentos me entusiasman. Será porque he tenido muchos en mi vida. En fin. Creo que la clave está en los momentos. En el momento más exactamente.
La naturaleza no me agració con los dotes de la belleza precisamente, por eso creo que empecé a estudiar a las mujeres. Estudiar me refiero a observarlas, comprender qué les preocupa, qué les gusta, con qué se ríen, qué dicen...
Porque no nos engañemos, nosotros, los tíos, tenemos que estudiar, cultivarnos, cuidarnos. Sudar sangre vamos. Para tener la mitad de lo que estas zorras traen de serie. A la que empiezan a hacer algo, ya se nos van otra vez tres pueblos.

Espero que no aparezca ningún o ninguna gilipollas ahora, diciendo que si he dicho zorras. Yo llamo zorras a las zorras, negros a los negros y viejos a los viejos. Es una manía que tengo desde niño, me gusta llamar a las cosas por su nombre. No tengo complejos en utilizar las palabras cuando éstas son claramente no ofensivas. El respeto se tiene o se demuestra y yo le tengo, no mucho sino todo, a las zorras, a los negros y a los viejos. Ah! Y a los borrachos también. Y no me sale de los cojones llamarlos alcohólicos. Que si lo piensas suena peor. Bueno, al tema que me pierdo y vosotros no tenéis todo el día.

Lo que quería decir es que las mujeres son muy inteligentes, mucho más que nosotros aunque me duela en el alma decirlo. Pero es así. Las pruebas empíricas son como son. Dicho esto sólo tienes dos opciones si realmente quieres seducir a una mujer. La más común y extendida es, que ella se hace la tonta y te deja hacer a ti, puesto que ella sabe que no funcionarías bien en tus sistemas con el ego hundido. Se resignan e intentan ser felices y tú crees que eres el puto amo. En realidad con está opción te conviertes en el puto amo, pero de los imbéciles redomados.
La otra opción es mucho más compleja. Se trata de "intentar" adquirir el mismo nivel que ellas. Eso es dificilísimo! Creo firmemente que ésta es la opción buena, como os decía antes, llevo toda la vida estudiándolas y tratando de entenderlas. Si no creyera que es la mejor opción, imaginaos la cantidad de información que no me serviría para nada. Tampoco es que me sirva ahora pero nunca se sabe y yo soy muy precavido
Intentar ponerse a su nivel es ultracomplicado. Hay que trabajar muchísimo para desarrollar la percepción, las emociones(que no es llorar), la paciencia y serenidad, la empatía y yo qué sé cuántas cosas más.Con toda esta información ya podrás "intentar" encontrar los momentos.

Hay un momento, que se convierte en instante, en el que ella te lo dice. ¿Qué te dice? Preguntarás. Pregunta absurda te responderé. Como saber si has tenido un orgasmo, si no sabes si lo has tenido es que no lo has tenido. Te lo dice y punto. Y sólo lo repetirá si le gustas mucho, y no muchas veces. El arte estiba en percibir exactamente el instante que ella te lo ha dicho. Si lo consigues, a partir de ahí tu grado de confianza se eleva a la enésima potencia y te permite mostrarte mejor. Pero bajo ningún concepto, jamás de los jamases se te ocurra mostrar prepotencia(como hago yo aquí hablando de esto), porque se puede cabrear y te aplastará intelectual y emocionalmente como a una mosca.
Una mujer es un ser poderoso y complejo. A mí me encantan. No me refiero física o sexualmente, que también me encanta una buena empotrada como a todo heterosexual sin problemas. Me encanta cómo son. Es más fácil hablar con ellas. Lo entienden todo no a la primera sino antes. Y a veces sin decirlo ya te han entendido también. Son brutales. Pero claro, yo soy tío. No tengo la suerte de taer de serie todas esas capacidades. En realidad un poco de envidia sí me da. Pero como dice esa estupidez, envidia sana. ¿Envidia sana? Bueno da igual que me lío otra vez.
Concluyendo que es gerundio. Si alguna vez, tú tío, tienes la grandísima suerte de poder encontrar uno de esos  momentos, y si además  has sido capaz de provocarlo tú (cosa improbable). Aprovéchalo! Disfrútalo! Siéntelo y percíbelo hasta la última gota de su esencia porque es posible que no lo vuelvas a vivir en tu vida. A lo sumo lo vivirás dos veces en una vida, pero no más. No encontrarás a muchas mujeres a las que le puedas ganar la partida.

La seducción no es follar. Es el arte de encantar.

En una mesa de cualquier bar en cualquier ciudad, un hombre y una mujer se están conociendo. La cosa va bien, se gustan tímidamente. El hombre entre miradas poco intensas aún, comienza a comer. Da igual qué, algo que se come con las manos. En un preciso instante la expresión de la cara de él con su forma de comer y mezclado con una sonrisa felina hace aparecer el momento. Ella pierde la compostura de su rostro sólo unas décimas de segundo. Baja la guardia. Se lo ha dicho y él ha cazado el momento al vuelo. La tortilla da la vuelta. Los dos los saben. Ahora él va ganando. Ella consciente de su desventaja le pregunta. 
-Me quieres follar ¿No?
Él tiene que tener mucho cuidado. Ahora y sólo ahora tiene que demostrar lo aprendido.
-No. Te voy a follar.
Ella gasta el último cartucho, consciente ya de su derrota y sólo para confirmar
-Bueno, será si yo quiero.
Y él, como gran maestro.
-Si tú quieres, te voy a follar.






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3 comentarios:

MC dijo...

Ups... la verdad es que no sé muy bien qué comentar. Me has dejado un poco, no sé... De verdad somos así las mujeres? Lo de inteligentes me halaga. Pero al leerte da la impresión de una inteligencia un tanto retorcida. Lo peor es que yo también creo que son un poco así. (Es que dudo si incluirme...)
Sea como sea, disfruta siempre "el momento".
Me alegra volver a leerte después de tanto tiempo.
Un abrazo!

Magali dijo...

Esta entrada se ha ganado el follow de una gran zorra

Torpex dijo...

...cierto muy cierto, solo la experiencia nos hace ver lo que vale ese momento de seducción, y solo la ausencia de ellos nos hace jurar que si por una de aquellas casualidades de la vida, volvemos a encontrarnos en una situación parecida, tenemos que ser conscientes (en su más amplio sentido), y disfrutar tal y como dices perfectamente, el momento hasta la última gota de su esencia.

Genial post.
(y genial el final tb jejej)

Saludos de Loxe ;-)